Cabo Norte: Un viaje emblemático.
Llegar a Cabo Norte en moto es, desde siempre, un ideal, como un trofeo que todo viajero en moto, (especialmente los que viven en Europa) que se precie de tal quiere y debe realizar.
Para mí especialmente era, además, mi primer viaje con una nueva compañera (además, por supuesto, de mi moto): la cámara de fotos y vídeo.
Y con una intención desde el vamos de compartir la historia.
Personalmente me encontraba en plena forma desde el punto de vista digamos….formal.
Llevaba ya tiempo con un buen trabajo, sin complicaciones ni restricciones emocionales y sin planes especiales a la vista.
La «Yamaha inmortal»
Así denominada por mi buen amigo Ricardo Misil Machín Radesca, en honor a su largo tiempo de servicio a mi lado, aguardaba en el garage.
Cabo Norte es el punto mas al norte de Europa, alcanzable por carretera
Estando bien dentro del Círculo Polar Ártico, permanece gran parte del año cubierto de nieve y hielo. Por lo que, contrario a mis costumbres hasta ese momento, era necesario planificar el viaje.
Planificando la ruta
Fechas, rutas y mapas fueron colocados y sopesados sobre la mesa.

Estaba todo listo. Bueno casi.
Faltando 3 días para la fecha de salida decido innovar; la Yamaha Inmortal se merece unas maletas rígidas.
Hasta ese momento todos mis viajes en moto se habían realizado con las clásicas alforjas de cuero en Sudamérica y con bolsos laterales de textil en Europa.
Nadie duda que las maletas son mejor. El problema era pensar en eso solo 3 días antes.
El hecho de vivir en uno de los sitios con mas concentración de gente y mejor nivel de vida del mundo, más la magia de los medios digitales de comercio (ebay y otras yerbas) hicieron posible algo no muy fácil: encontrar unas maletas que encajaran en los soportes de mi vieja Yamaha Inmortal.
Y de yapa, a 60 kilómtros de casa.
Parecía fácil, era solo pasarlas a buscar y listo. Faltaban 5 minutos para terminar el segundo tiempo y….penal! Siempre se complica. Dos milímetros de diferencia en las medidas complican el partido.
El alemán que las vendía era medio aficionado a las tareas manuales. Y le gustaban los desafíos.
Creamos para el soporte una adaptación provisoria que esta aún hoy en la moto en Sudáfrica.
Una y cuarto de la mañana quedaron prontas las maletas en la moto.
En 4 horas comenzaba el viaje; complicado e improvisando desde el vamos
Ahora sí, a mi manera.
Esas maletas me hicieron complicar horas. Y agregar nervios a un viaje super deseado.
Ahora con el tiempo lo veo en forma cómica.
Será que siempre tiene que pasar algo? Algo para contar?
O es que definitivamente resolver problemas inesperados forma parte (y me gusta) de viajar?
Salir de la zona de comfort creo le llaman.
Si querés conocer a fondo mi viaje por cabo norte puedes verlo en este video